Tras siete años de la entrada en vigencia de la Ley 21.015, la disyuntiva sobre
cumplir con la cuota exigida o asumir el costo de no hacerlo sigue presente en
gran parte del sector privado. En diferentes columnas publicadas por la presidenta
de Fundación TACAL, Andrea Zondek, advierte que persiste una mirada
cortoplacista en muchas organizaciones, donde la inclusión laboral es tratada
como un mero trámite administrativo o una obligación fiscal, ignorando el impacto
económico real que esto genera.

La falsa idea de que cumplir el requisito numérico equivale a una inclusión
efectiva, que es lo que ocurre cuando las organizaciones integran trabajadores sin
diagnósticos de los puestos de trabajos, adaptaciones de procesos ni capacitación
de los equipos, el resultado recurrente es la alta rotación, el desgaste institucional
y la pérdida de talento. Este ciclo de contratación y desvinculación temprana
encarece significativamente la operación en comparación con el diseño de una
política inclusiva estructurada y sostenible.
A este escenario se suma el costo directo del incumplimiento o de la opción por
medidas subsidiarias (como las donaciones), las cuales exigen desembolsos
económicos elevados y permanentes sin generar valor ni cultura dentro de la
empresa.
El llamado central de TACAL es invitar al sector empresarial a revisar su enfoque y
entender que «cumplir bien es más barato que no cumplir». Más allá de evitar
sanciones administrativas o multas elevadas, estructurar procesos de inclusión
reales no solo resulta financieramente más ventajoso para las compañías, sino
que optimiza el clima organizacional y permite aprovechar de forma genuina el
talento disponible.
Lee las columnas:
Radio Cooperativa: https://opinion.cooperativa.cl/opinion/sociedad/el-alto-costo-de-
pagar-por-no-incluir/2026-08-25/061919.html
El Desconcierto: https://eldesconcierto.cl/opinion/no-mas-excusas-el-verdadero-
desafio-la-inclusion-laboral-n5461592